Carnaval de Villanueva de la Vera
El domingo de quincuagésima, se inicia un ritual carnavalesco secular, y, año tras año, el Peropalo, une a veratos y foráneos, hasta el lunes y martes de carnaval.
Un guerrillero de la Edad Media, en épocas de la reconquista, un malhechor, hecho prisionero y ajusticiado; estas y otras versiones, han servido de base para una leyenda que sustenta un original festejo popular lleno de colorido y participación de los vecinos villanovenses: El Peropalo, cuyo origen y explicación, desde hace siglos, están envueltos en el misterio.
La Plaza Mayor de Villanueva de la Vera, y sus calles, se convierten en un magnífico escenario natural, donde se desarrollan cada año los últimos días del Peropalo, personaje al que, entre paseo y paseo, se le hacen durante estos días las populares judiás a toques del tambor. El Peropalo, el martes de carnaval por la mañana, es condenado a muerte por la traición, por el tribunal popular tal como figurará en el cartel que llevará a sus espaldas.
Esta sentencia será comunicada al pueblo por un jinete, a lomos de un burro, que lo celebrará entre disparos de salvas.
En la tarde del martes, se efectúa el ofertorio, durante el cual se recogen las aportaciones económicas de vecinos y visitantes, y reciben todos los donantes, por ello, aporreos de los alegres calabaceros.
Continúa la celebración de los festejos con el paseo que el capitán y la capitana dan al Peropalo, sigue después la oferta y la jura de bandera, que se realiza con la insignia de la fiesta y se forma para ello un gran redondel en la Plaza Mayor.
A la hora de simular la muerte del Peropalo, el pueblo dividirá sus opiniones a favor y en contra.
Finalmente el reo será manteado y quemado, entre salvas y simulados llantos y alegrías.