Los bárbaros:

Con la invasión de los bárbaros, el Imperio Romano desaparece y estos pueblos venidos del Centro y del Norte de Europa van ocupando toda la Península.
En el año 411 los alanos conquistan Mérida y establecen en ella su corte. Más tarde Extremadura es conquistada por los suevos y uno de sus reyes, Rechila, fija su residencia en Mérida. Finalmente, el rey Teodorico vence a los suevos y todos sus territorios pasan a poder visigodo.
En la época visigoda sólo Mérida consigue a duras penas mantener parte de sus poderes debido, principalmente, a la influencia de la Iglesia.

Los musulmanes:

LLegan en el año 711 a la Península Ibérica, procedentes del Norte de África, para ayudar al visigodo Akhila en su lucha contra el rey Don Rodrigo. Éste es vencido en la batalla de Guadalete y los musulmanes, deciden conquistar el reino visigodo.
Muza, con sus tropas, asciende por la vía de la Plata y el año 713 conquista Mérida. Al año siguiente, el único castillo que aún no había sido conquistado, el de Magacela, cae en manos del hijo de Muza: Abd-El-Azid. De esta manera, todo el territorio que luego recibiría el nombre de Extremadura está a mediados del siglo VIII en manos musulmanas.
Durante más de dos siglos, Mérida y Badajoz son capitales de provincias (koras) dependientes del Califato de Córdoba, pero a mediados del siglo XI se declaran independientes y Badajoz pasa a ser la capital del reino Aftasí. Comienza una época de guerras entre los diversos reinos de taifas en que había quedado dividido el califato cordobés y esto permite a los reyes cristianos comenzar la reconquista de las tierras extremeñas.
Éste es el momento en el ya empiezan a recibir el nombre de Extremadura, que significa tierra de frontera entre cristianos y musulmanes.

La reconquista