Los romanos entraron en contacto con las tierras extremeñas a mediados del siglo II A. de C. Los pueblos prerromanos, especialmente los vetones y los lusitanos, no se dejaron dominar fácilmente, por lo que guerrearon durante años contra las legiones romanas. En estas luchas destacó el lusitano Viriato, que incluso fue reconocido como rey por Roma antes de que fuera asesinado.
Una vez sometidos todos estos pueblos, comienza su romanización. La mayor parte de las tierras extremeñas quedaron dentro de la provincia romana de Lusitania. Las zonas del sur quedaron dentro de la provincia romana de la Bética.
En el año 25 A. de C. el emperador Augusto manda fundar la ciudad de Augusta Emérita para asentar en ella a los licenciados (eméritos) de las legiones V y X que luchaban en el norte de la Península para someter a los pueblos cántabros.
Augusta Emérita se convirtió en la capital de la Lusitania y fue una de las grandes ciudades romanas de todo el imperio. Con el auge de Augusta Emérita, todas las vegas del Guadiana, desde la Siberia hasta Badajoz, se llenaron de villas romanas dedicadas a la explotación agrícola y ganadera. Destacamos la de Lacimurga (entre Puebla de Alcocer y Navalvillar de Pela). Los productos de estas villas se dedicaban en gran medida a la exportación a Roma, donde tenían gran fama.
Además de la capital de la Lusitania, los romanos fundaron muchas otras ciudades en Extremadura: Cauria (Coria), Augustóbriga (Talavera la Vieja), Turgelion (Trujillo), Valentia (Valencia de Alcántara), Norba (Cáceres), Capera (Caparra), Municipium Julipense (Zalamea de la Serena), Lacipea (Santa Amalia), Nertóbriga (Fregenal de la Sierra), Metelinum (Medellín),
Regina (Reina), Contosalia (Magacela), Perciana (Villafranca de los Barros), Castrum Colubri (Alange), Mirobriga (Capilla), Pax Augusta (Badajoz)
Para la unión de la capital con todas estas ciudades, así como con las principales ciudades de la Península, los romanos establecieron una gran red de calzadas. Entre ellas destaca la Vía de la Plata, que atraviesa Extremadura de Norte a Sur.
Además de su idioma, el latín, y de sus leyes, los romanos nos han legado una gran cantidad de obras de ingeniería (puentes, acueductos, embalses...) y de edificios públicos (teatros, anfiteatros, circos, templos...) llenos de preciosas obras de arte.