Semana Santa de Valverde de la Vera

Desde hace siglos, en Valverde de la Vera, en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, cuando la Semana Santa cobra mayor recogimiento, los naturales de esta población verata tienen la durísima costumbre de sufrir en silencio, durante la madrugada, por promesas o por motivos tan humanos como respetuosos.

Cargan a sus espaldas el apero que usan en la labranza y, de esta forma, el útil que les sirve para arañar las entrañas de la tierra, se torna en arado que limpia culpas o salva almas.

El silencio de la noche acompaña al Empalao por las calles de Valverde, llueva o haga frío; sólo el tintineo de los hierros que cuelgan de su cruz interrumpe la calma de una noche, en la que reina el respeto al dolor y a los sentimientos.

En su personal Vía Crucis nocturno, cuando los Empalaos se encuentran, estos se arrodillan y el pueblo que asiste suspira y calla.
La madrugada de la Vera guarda silencios, promesas, sufrimiento: es la noche de Los Empalaos, es Viernes Santo en Valverde, es Semana Santa en La Vera, ¡Cristo está muerto!

Los mejores momentos
Toda la noche es de gran atractivo, pero aumenta en los momentos en que dos empalaos se cruzan en las estrechas calles de Valverde de la Vera o pasan por la Iglesia Parroquial.